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La huerta familiar

La huerta familiar

Por Daniel H. Ponce

Tec.Agrop.(MSc en Producción Animal) – Montevideo – Uruguay

 

LA HUERTA FAMILIAR – Una tradición a mantener

La realización de cultivos de hortalizas para auto consumo tiene una larga tradición en nuestro país. Ya sea en establecimientos agropecuarios como en casa de ciudad que disponen de terreno suficiente, hay muchos uruguayos que poseen su quinta familiar.

Si quisiéramos definir  a qué llamamos “huerta familiar”, podemos decir que es en la que se producen hortalizas que serán consumidas en el propio predio y que en su mayoría n o serán comercializadas.

Mencionamos antes dos modalidades de huerta familiar que no son las únicas pero son a las que nos referiremos en este artículo. Hablamos de las huertas en establecimientos agropecuarios y las de terrenos de ciudad. Ambas poseen características comunes aunque también existen particularidades que las diferencian. En ambas subyace el deseo de consumir alimentos frescos, a los que se conoce como fueron producidos y por otro lado hay razones económicas que permiten abaratar los gastos en alimentación de las familias El desarrollo de conceptos de conservación del medio ambiente junto con la mayor concientización sobre el uso de agroquímicos ha contribuido a la idea (muchas veces cierta) de que lo que se produce “en casa” es mas sano.

Además de ello, ha contribuido a desarrollar huertas familiares, el encarecimiento del costo de vida que se a dado en los últimos años. La producción en pequeña escala contribuye así a la alimentación del núcleo familiar proveyendo alimentos baratos.

Si estas dos causas citadas son comunes a las dos modalidades de huerta familiar hay características que también las diferencian. En los establecimientos agropecuarios aún en l los que se producen hortalizas con fines comerciales, las quintas tienen mayores dimensiones; no solamente por su mayor disponibilidad de personas. Piénsese en el grupo familiar y además los trabajadores que vivan en el establecimiento y se alimentan en él.

Por otra parte el motivo económico que justifica la realización de ellas es además de los expuestos las distancias a los mercados de abastecimiento. El traslado por su volumen y lejanía incrementa el costo por unidad de producto. Por ello en general se plantan hortalizas de hoja que sufren deterioros con los traslados y a las que se prefiere consumir bien frescas. Por otro lado también se producen rubros de mucho volumen como papas, boniatos, zapallos, etc., de uso más cotidiano y requeridos en mayor cantidad.

A nivel de las ciudades las huertas familiares tienen un carácter diferente. Además de los elementos económicos que ya dijimos hay una condición que las particulariza: el “gusto por la tierra” que no siempre puede desarrollarse en las ciudades. Influyó en ello la condición de mucos inmigrantes europeos que provenían de zonas rurales y se establecieron en zonas urbanas.

En los últimos años con la utilización del espacio para edificaciones y viviendas las hueras familiares se han ido trasladando hacia zonas periféricas y suburbanas.

La intención de este artículo es brindar al horticultor aficionado, que planta hortalizas para autoconsumo; algunos elementos técnicos que contribuyan a mejorar su producción. No se pretende realizar un tratado de horticultura sino más bien ofrecer indicaciones útiles. Por ello ofrecemos elementos de manejo de uso general, en todas las huertas.

ELECCIÓN DEL TERRENO Y SUPERFICIE

Lógicamente hablamos de elección del terreno cuando es posible elegir el mismo. Cuando la disponibilidad sea poca habrá que adaptarse a la misma.

Sin embargo, cuando es posible la selección deberá elegirse un lugar preferentemente alto, cercano a la casa del productor. Se elegirán con preferencia suelos más sueltos sin excesivo laboreo, También resulta importante la cercanía a una fuente de agua que permita una disponibilidad de riego permanente. Otras consideraciones a realizar se relacionan con la superficie a elegir del terreno. La misma deberá adecuarse a las necesidades de acuerdo al plan de cultivos que se desee realizar, con la disponibilidad de tierra y con la mano de obra de la que se disponga.

La distribución de la superficie por cultivo dependerá de los rubros que se hayan seleccionado y de las necesidades familiares. Deberán, en nuestra opinión, tener preferencia los cultivos de consumo más frecuente aunque esto dependerá de cada situación particular.

Una vez elegido el terreno deberá comenzarse a preparar el suelo. El laboreo puede ser realizado de diversas maneras según las circunstancias. Cuando las dimensiones lo justifican y se poseen, se utilizan medios mecánicos como tractor y maquinaria adaptada al mismo. Muchas veces se aprovecha el enganche de máquinas al tractor, como el arado, destinado a otra parte del establecimiento para poder realizar cada tarea.

(Continuará)

 

Daniel H. Ponce es colaborador destacado de Mundo Agropecuario y Representante de Mundo Agropecuario en Uruguay: uruguay@mundoagropecuario.com

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NOTA: El siguiente trabajo fue escrito y enviado por el autor para Mundo Agropecuario, si el mismo va a ser usado o re-publicado en otro medio, agradecemos colocar la fuente, incluyendo de forma destacada el o los nombres del autor o autores.

 

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