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Venezuela: urge un contrato sociedad – sector agropecuario

Venezuela: urge un contrato sociedad – sector agropecuario

Ing. Agr. M. Sc. Werner Gutiérrez Ferrer*

La disminución en la ingesta de alimentos en Venezuela continúa extendiéndose en Venezuela. A nuestras familias se nos niega el derecho “al pan nuestro de cada día”. La accesibilidad a los suministros básicos, un promedio de 1.2 kg de alimentos por persona por día, ingesta que nos permitiría por lo menos mantenernos de pie y con salud,  se nos está negada por dos razones básicas, precios y escasez.

Según informe reciente del Centro de documentación y análisis social de la Federación venezolana de maestros (Cendas – FVM), para el cierre del año 2016, una familia de cinco miembros requería de 20,1 salarios mínimos (27.092,10 bolívares, vigente para ese momento) para  adquirir la Canasta alimentaria familiar, la cual se ubicó en 544.990,78 bolívares, aumentando 18,4% con respecto al mes de noviembre de 2016 y 482,3% entre diciembre de 2015 y diciembre de 2016.

Por sobre el 76 % de los hogares venezolanos están imposibilitados de adquirir una dieta balanceada, produciéndose principalmente una marcada caída en el consumo de proteína animal.  La Federación nacional de ganaderos (FEDENAGA) reporta que la ingesta de carne de bovino disminuyo a 7 kilos por habitante en el 2016, 228,5% menos con respecto a los 23 kilos que se consumían en 2012.

Daniela Aguilar, nutricionista de la Fundación Bengoa informó recientemente que según sus estudios la mayor parte de la población venezolana no está recibiendo los nutrientes necesarios para su normal crecimiento y desarrollo, por lo que en el pasado año los casos de desnutrición, sólo en el grupo infantil, crecieron más de 20 %.

Los personeros del gobierno insisten en dibujarnos una ficción de país, completamente alejada de la realidad, negando la existencia del hambre. Lo sensato sería reconocer que estamos perdiendo vidas humanas por la caída en el consumo de alimentos, y que poseemos el penoso registro de casi 4 millones de compatriotas que declaran estar hurgando en la basura para poder ingerir “alimentos”.

La sociedad en su conjunto debe reaccionar y actuar

El gobierno nacional está completamente negado a reconocer el fracaso de su modelo del Socialismo del Siglo XXI, lejos de rectificar ha insistido en los últimos meses a pesar del agravamiento de la crisis y desconociendo su estruendoso fracaso, en apelar a sus mismas recetas, militarizando aun mas todos los ministerios y dependencias encargadas de la importación, producción y distribución de alimentos.

Existe una percepción ya generalizada que Nicolás Maduro está imposibilitado de abandonar los dogmas que arrastra desde el modelo que intento implementar Hugo Chávez, además que no posee la capacidad ni la cualidad para guiar un cambio de rumbo en la política agrícola y económica del país.

Los sondeos de opinión más reconocidos del país, reportan que el 80 % de nuestra población reclama el reconducir el modelo que nos ha llevado luego de 18 años de desaciertos y fracasos a una crisis sin precedentes en el sector agroalimentario nacional.

En nuestros campos está la solución

Nos urge un contrato sociedad – sector agropecuario nacional como única vía para sentar las bases que permitan mejorar la accesibilidad de los alimentos de todo un pueblo. Seguro estoy que esta crisis ha servido para que la sociedad en general haya aprendido a valorar el esfuerzo de quienes desde los campos venezolanos día a día luchan contra las condiciones más adversas para mantenerse en sus unidades de producción, cosechando los alimentos que reclaman los hogares venezolanos.

En este sentido, el llamado es a la sociedad venezolana en general, la cual debe desde sus organizaciones no gubernamentales, universidades, iglesia, gremios empresariales, entre otros,  unirse a los gremios agropecuarios para abrir los espacios de encuentro que permitan definir las estrategias que nos permitan garantizar la seguridad y soberanía agroalimentaria a nuestro pueblo, rompiendo la elevada dependencia de las importaciones, hoy en día se estima que un 70 % de los alimentos que se consumen en nuestros hogares dependan del suministro de otras naciones. Es el gran reto que debemos asumir las actuales generaciones, el lograr esta tarea en términos de disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad en la oferta de alimentos.

La universidad venezolana debe asumir un papel protagónico en la construcción de soluciones.

Las casas de estudios superiores del país están en deuda no solo con el sector agroproductivo, sino con toda la sociedad. No han asumido el papel protagónico que el país en general le reclamaba mientras era desmotado el aparato agroproductivo primario y secundario, y sumergido su pueblo en una crisis agroalimentaria sin precedentes en nuestra historia contemporánea.   Nos corresponde por ley el papel de orientadores, particularmente a las escuelas de agronomía, veterinaria, forestal e ingeniería y tecnología de alimentos, sin apartar los necesarios aportes de las escuelas de economía y ciencias jurídicas, en la reconstrucción urgente que debemos abordar.

Las universidades venezolanas son una fuente inagotable de información y talentos indispensables para enfrentar los retos que debemos enfrentar en los meses por venir dentro del sector agrícola venezolano. En el seno de las universidades y centros de investigación venezolanos existe una importante reserva de profesionales de muy elevado nivel que poseen la formación necesaria para  participar activamente no solo en el diseño del nuevo modelo agrícola económico basado en la libertad de mercado, sino el acompañamiento en su aplicación y la necesaria y objetiva evaluación.

Son infinitos los proyectos de investigación, desarrollo de nuevas tecnologías, levantamiento de información básica que reposa en las universidades. Llego la ahora de una perfecta alianza organizaciones de la sociedad civil – universidades – sector agroproductor privado para dentro del consenso y respetando la diversidad de posiciones e intereses, diseñar nuevas alternativas que permitan impulsar el desarrollo agroproductivo nacional bajo un modelo realmente eficiente, altamente competitivo y sostenible.

Debemos de redefinir nuestra relación con Mercosur y otros mercados, y con organismos multilaterales.

Se nos ha acaba el tiempo para lograr cumplir el sueño de sembrar el petróleo, ya tan pronto como en el 2030 sólo será una de las cinco fuentes principales alternativas de energía en el mundo. Eso tiene serias implicaciones en nuestra participación no solo en mercados como Mercosur, sino en nuestra relación con organismos multilaterales de financiamiento y acompañamiento, ya hoy en día somos reconocidos por la ONU y FAO, con un país con profunda crisis agroalimentaria y nos han ofrecido su ayuda.

Ante la dura realidad que estamos arrastrando desde el pasado año, y que diferentes organizaciones pronostican se agravara aun mas en el presente año, tenemos necesariamente que redefinir nuestra relación con organismos financieros internacionales (FMI, BM, BID, CAF entre otros), así como con organismos de cooperación (OEA, ONU, FAO, IICA, UNESCO, CEPAL entre otros).

Justificado en nuestra situación actual Venezuela debe evaluar la posibilidad de redefinir sus deberes y derechos como Miembro del MERCOSUR, lo cual nos posibilita el acceder a alimentos a precios y condiciones de pagos favorables, así como a tecnología para motorizar la producción interna.

Venezuela debe retomar la normalidad de sus relaciones bilaterales con Colombia, la permeabilidad de los 2.200 km de la frontera con el vecino país nos obliga a regularizar bajo condiciones ventajosas para ambas naciones el intercambio comercial  que se realiza de manera informal e ilegal.

Se debe explorar la posibilidad de retomar nuestra alianza con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), este mercado, en el pasado represento importante ventajas para nuestro país, y hoy ante el auge de exportaciones desde Colombia, Perú y Ecuador hacia el mercado asiático pudiese ser una excelente oportunidad para nuestros productos.

Los “gritos del hambre” nos reclaman actuar 

Nuestra nación posee suficientes fortalezas y talentos para garantizarle el alimento a 31 millones de venezolanos, sólo hace falta el decidirnos a aplicar un plan serio y eficiente, que priorice realmente la producción nacional, pero la gravedad de la crisis alimentaria que sufre nuestra población nos exige urgencia en el actuar, no hay tiempo que perder.

Para el cierre del presente año, el Cendas – FVM proyecta que el costo de la canasta alimentaria familiar, podrá alcanzar los 3.173.236 bolívares, mientras que el salario mínimo de mantener el gobierno sus políticas actuales, estará alrededor de los 100.000 bolívares. De cumplirse estos pronósticos una familia promedio de Venezuela de 5 miembros, necesitaría por sobre los 30 salarios mínimos al mes. Sin duda, solo podrá alimentarse adecuadamente una pequeña minoría de nuestra población.

Debemos tomar conciencia de la responsabilidad que como profesionales tenemos de aportar nuestro conocimiento y experiencia para resolver los problemas que afectan a nuestra sociedad, no podemos guardar silencio, tenemos la obligación moral, de coadyuvar en la presentación y construcción de propuestas para superar esta tragedia que nos afecta a todos y lograr la construcción de una “nueva Venezuela agroexportadora”, capaz no solo de alimentar a su pueblo, sino de generar importantes excedentes para su comercialización en los mercados internacionales de manera sostenida.

La construcción de ese nuevo país agrícola, no dependiente del petróleo, con una economía diversificada, garante del bienestar y desarrollo de su ruralidad, es perfectamente factible. Las herramientas para lograrlo están a nuestro alcance; de la disponibilidad y compromiso de sus profesionales, productores y agroindustriales, sobran los ejemplos. Vamos Venezuela si se puede!

*Ex Decano y Profesor Titular activo de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, Venezuela.

Actual Presidente de la Sociedad Venezolana para el Combate de Malezas

Miembro del Programa de Estimulo a la Innovación e Investigación (PEII) Nivel AII del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología

Asesor ad honorem de la Federación de Ganaderos de la Cuenca del Lago de Maracaibo, del Centro de Ingenieros del Estado Zulia (CIDEZ), y de la Unión Empresarial del Comercio y los Servicios del Estado Zulia (UCEZ), Venezuela.

Columnista de los Portales Mundo Agropecuario, Natura Medio Ambiental, Biendateao, Verdades y Rumores, Vida Agro y Notinación.

Columnista semanal del Diario Versión Final y del Diario Contraste del Estado Zulia, Venezuela

Correo electrónico: wernergutierrez@fa.luz.edu.ve – Twitter: @wernergutierrez – Facebook: Werner Gutierrez – Instagram @wernergutierrezferrer

Werner Gutiérrez es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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NOTA: El siguiente trabajo fue escrito y enviado por el autor para Mundo Agropecuario, si el mismo va a ser usado o re-publicado en otro medio, agradecemos colocar la fuente, incluyendo de forma destacada el o los nombres del autor o autores.

 

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